Prólogo para Memorias de un Cínico

Actualizado: 22 ago


Una novela que a pesar de sus valores literarios permaneció inédita durante décadas se presentó la noche del pasado viernes 22 de octubre en el Centro Cultural del Patronato Pro-Historia Peninsular. Se trata de Memorias de un cínico, de Enrique Aznar Mendoza (1888-1975), nacido y fallecido en Mérida.

Aznar Mendoza es un personaje muy conocido en la historia yucateca del siglo XX por su trayectoria en la abogacía tanto en su función de defensor de oficio del fuero federal como en relación a las controversias legales relacionadas con la propiedad de las tierras, en particular de las de las haciendas henequeneras. Se distinguió por su conocimiento histórico acerca de la producción del henequén, la cual plasmó en dos libros y en un capítulo de la edición original de la Enciclopedia Yucatanense. Asimismo, fue rector de la Universidad de Yucatán de 1942 a 1946.

Pero también desarrolló actividad de escritor tanto como articulista en periódicos como en lo que se refiere a poemas, cuentos y esta novela recuperada.

En su biografía figura haber ganado uno de los premios otorgados en los Juegos Florales organizados por el Ateneo Peninsular en 1917 por su soneto titulado “La Cruz Roja” y cuya premiación se efectuó en el Teatro Peón Contreras con la presencia de Salvador Alvarado.

La novela Memorias de un cínico hace honor a su enganchador título y es una de las raras muestras de novela escritas por autores residentes en Yucatán entre 1940 y 1970, pues si bien encontramos remarcables novelas de yucatecos en ese período, fueron escritas en su gran mayoría ya fuese en la capital del país o en otras regiones. No se sabe con certeza cuándo se escribió pero se sabe que el mecanoescrito data de 1945.

Es muy loable el interés de los descendientes para la publicación de esta obra literaria, dado que Ana María, Hernán y Enrique Duarte Aznar, con el apoyo de otros familiares más jóvenes, se encargaron de procurar la edición (a cargo de Kóokay Ediciones) y el agradable acto de presentación. Igualmente, aportaron información e imágenes como valor agregado al libro y al evento. Qué bueno que a pesar del tiempo transcurrido hayan mostrado empeño en que la novela salga a la luz y esté al alcance de los lectores.

Memorias de un cínico se estructura en 25 capítulos y, llena de humor, pone en evidencia a los vividores de las herencias familiares, a aquellos que se dedican a pasar la vida en la ociosidad aprovechándose parasitariamente del legado que fue resultado del esfuerzo de sus antepasados. Con ello aporta una imagen nada favorable de un sector de la clase alta, pero también acerca de los caprichosos grupos de poder, responsables de la inestabilidad social a través de cambios de gobierno efectuados sólo por conveniencias de camarillas. También comenta descarnadamente lo ocurrido en una nada épica Guerra de Castas de Yucatán y en cuanto a los contextos de época, con sus prácticas y prejuicios, en un ambiente para nada idealizado.

Otro de sus blancos es el de la simulación de la felicidad en el seno familiar, con sus permanentes conflictos entre cónyuges y entre generaciones. Centrada en un mundo de varones, en esta obra encontramos sobre todo tres modos de ser masculino. A partir del enfoque que da de su propia persona en la actitud de organizar los recuerdos para hacer posible sus “memorias” con el reconocimiento de una actitud ética negativa que es la del cinismo -reconocimiento explícito que en sí mismo reafirma esa condición-, Isidoro Caravajal y Avendaño, mejor conocido como Is, recorre su propio pasado y presente pero también el de dos familiares con los cuales se identifica y se contrapone.

Se narra en principio la vida de Isidoro, para después pasar a los antecedentes que fungen como sustrato de su vida: en un caso, la narración de modo extenso acerca del bisabuelo Canuto chico, cuya vida transcurrió en el siglo XIX y a quien no conoció, y en el otro, el relato breve de las peculiaridades del tío Romualdo al que sí conoció y gracias al cual tuvo un peculiar acercamiento a la ciencia.

Is es un vago, que ha sido pésimo estudiante y es ajeno a toda actividad productiva, al vivir sabrosamente sólo de sus rentas; el otro es un emprendedor fracasado y el último un inventor que termina destruyendo sus propias creaciones. Los tres manifiestan sendas variantes de la inutilidad, ya sea sin hacer nada como ocurre con Isidoro, haciéndolo reiteradamente de modo fallido como Canuto chico, o destruyendo sus innovadores logros y secretos de fabricación como Romualdo. La relación con el género femenino es también un distintivo entre los tres: uno obsesionado por las mujeres pero también huyendo de toda responsabilidad; el otro mimado por ellas y con un feliz matrimonio y el tercero indiferente al mundo femenino. Las mujeres son, sin embargo, fundamentales en la vida de estos personajes.

En fin, una deleitable sátira del arribismo económico y político, de los falsos blasones y de la moral pacata. Una novela donde se hace mofa de la institucionalidad política, religiosa y económica dominante; de los comportamientos en el seno familiar, de los conocimientos infundados y hasta de los desquiciamientos de la ciencia. Una valiosa aportación cultural.




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